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Jueves, Noviembre 23, 2017
   
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No complacerlos siempre...

No complacerlos siempre...

La mayoría de los padres creemos que darles a los niños todo lo que piden es correcto. Los padres se resisten a negar una petición a su hijo, muchas veces por el temor de decepcionar al hijo, o para no perder su afecto.

Algunos padres se sienten culpables al no complacer a sus hijos. Este sentimiento de culpa puede traer como consecuencia una manipulación del hijo, al saber que el padre evitara a toda costa desilusionarlo; y peor aun esto puede provocar negociaciones agotadoras de los padres incluso suplicar para que el hijo ejecute una acción determinada.

Como padres, nuestro deber es educar a nuestros hijos en las diferentes etapas de la vida. Es importante reconocer que en la vida uno no siempre puede tener lo que quiere. Muchas veces tenemos que trabajar muy duro y durante mucho tiempo para lograr obtener algo deseado, visualizarlo y enfocarnos.

De igual manera debemos enseñar a nuestros hijos a que se ganen las cosas por su buen comportamiento, siendo obedientes, estudiando, leer algún libro, recoger su habitación, hacer sus tareas, etc. Es decir que ellos aprendan a que en la vida las cosas se ganan y que deben trabajar para ganarse lo que quieran.

Es enseñar el valor de la recompensa, que ellos sientan la satisfacción de ganarse las cosas. De esta manera evitamos criar hijos egoístas, egocéntricos, manipuladores y sobre todo que no se piensen que se merecen todo sin hacer ningún esfuerzo.

Al niño que siempre se le complacen sus peticiones, no aprenden a dar sino solo esperan recibir; desarrollan un carácter poco flexible, ignorando el valor de la reciprocidad y la empatía a los demás que son los valores más importantes en las relaciones humanas. Muchas veces nos sacrificamos y trabajamos de más para poder complacer las peticiones de los pequeños. Los niños nunca están satisfechos un día te piden un juguete y luego se acostumbraran y caerán en el hábito de seguir exigiendo lo que se le plazca. Finalmente conviene que los padres expliquen los motivos de sus acciones a sus hijos, pero de una manera clara y precisa que no tienda a confundir al pequeño, con la finalidad de que este entienda que sus padres lo aman y quieren lo mejor para ellos.