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Jueves, Noviembre 23, 2017
   
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Paternidad Responsable

Escrito por: P. José Israel Peguero


Paternidad Responsable

La paternidad esencialmente es relacional, es una manera en la que el hombre se pone al servicio de la comunidad humana. Por lo tanto, no se puede entender  la paternidad aislada de la cultura en la que vivimos. Cuando una sociedad pierde de vista la verdadera dignidad del ser humano, la cultura en sí misma empieza a enredarse. Hoy, se disputan acaloradamente los mismos principios que sustentan la comprensión de la verdad y la dignidad de la persona humana. Cuando los padres pueden justificar el abortar a sus hijos inocentes en nombre del amor, estamos perdiendo rápidamente el sentido de lo que es el bien y el mal. En nuestras naciones latinoamericanas disfrutamos, en general, de las grandes bendiciones de la libertad, pero la libertad trae consigo una gran responsabilidad: buscar la verdad, conocer la verdad, y practicar las exigencias de la verdad. La libertad no puede ejercerse sin que la verdad la oriente. El tema de la Paternidad Responsable no es solamente un punto importante para los hombres. Las mujeres también están muy involucradas. De hecho, sólo si las mujeres invitan a los hombres a los roles de marido y padre, cooperan con ellos y esperan grandes cosas de ellos, puede el hombre tener esperanzas de asumir responsabilidades tan fascinantes. En realidad, lo mismo es cierto para la mujer en sus roles como esposa y madre.

Mis padres  y mis abuelos se consideraban responsables porque asumían la manutención y “reconocían” legalmente al fruto del ejercicio de su sexualidad.

 En pocas palabras, paternidad responsable es hablar, actuar y vivir según los valores cristianos. La Carta sobre la Regulación de los Nacimientos (Humanae Vitae) nos dice que debemos conocer y respetar las funciones de nuestro cuerpo. Cuando vemos el poder de la vida que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, debemos reconocer que todas esas funciones biológicas y procesos complejos son parte de nuestra persona; de nuestra imagen y semejanza con El. En nuestro cuerpo se encuentran la maravilla de la creación y la debilidad de no querer seguir el amor verdadero. Por esto no siempre resulta fácil lidiar con nuestras pasiones y deseos.  Pero es importante recordar que, cuando los cónyuges se acercan a  la intimidad matrimonial, deben hacerlo con amor y responsabilidad. Cuando los esposos se preguntan sobre cuál debe ser el tamaño de su familia, la Iglesia les anima a que confíen en la Providencia de Dios y que en un espíritu de sacrificio cumplan con el deber que les fue encomendado por el mismo Creador: "creced y multiplicaos". La vida moderna les impone diversas cargas a los padres de hoy y además les presenta grandes tentaciones que pueden hacer del matrimonio un grupo cerrado, privado y centrado en sí mismo. Por eso la Iglesia ofrece un reconocimiento especial a quienes de manera responsable y en común acuerdo aceptan tener una familia numerosa para educarla dignamente. Sin embargo esto no significa que todas las familias están llamadas a ser numerosas. Dicen los obispos del mundo en la Constitución. Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo de Hoy, que es misión de los esposos ser cooperadores del amor de Dios. Al momento de decidir el tamaño de su familia deben mirar no sólo su propio bien,  también el de los hijos nacidos o en camino de nacer. Además deben tener en cuenta su condición material y espiritual en ese momento y finalmente el bienestar de la familia en general, la sociedad y la Iglesia. ¿Es la decisión de tener familia o no, algo privado en lo que nadie, ni siquiera la Iglesia, debe meterse? Al responder a esta pregunta tenemos que recordar que aunque Dios ha hecho a los esposos co-creadores con El, ellos no son los "árbitros" que deciden según su voluntad, más bien lo hacen inspirados por la Ley Divina y el Magisterio de la Iglesia.