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Miércoles, Diciembre 13, 2017
   
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¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

Si bien es cierto que, como expresé en mi artículo anterior, el amor maternal es el más grande sentimiento que puede existir sobre la faz de la tierra, sería egoísta de mi parte pasar por desapercibido el día en que el mundo hace un aparte en el calendario para dedicarlo a ese ser que apoya y afana fielmente para que este sentimiento perdure y perdure en los corazones de las futuras generaciones.

Así es, mis queridos amigos. "Honor a quien honor merece". Estoy más que convencido que detrás de un gran hombre no hay solamente una gran mujer apoyándole, aconsejándole, comprendiéndole, entendiéndole, NOOOOOO!!! Más que nada, hay un hombre comprometido y claramente convencido de que es y será por siempre el soporte que mantendrá en pie el ente más importante de la sociedad y el mundo: la familia.

En mi caso particular, la cigueña ha retrasado la entrega, pero "el que espera con paciencia, la paciencia le sorprende", por lo que el punto de vista desde el cual baso este artículo dedicado a los padres del mundo, sólo puedo enfocarlo desde un hijo hacia un gran padre.

Ser hijo del Dr. Raymundo Nicolás Amaro Guzmán es un honor que se lleva por años y años que no alcanzarían para elogiar las bondades de un padre ejemplar que no sólo crió a sus 7 hijos, sino a miles y miles de dominicanos que instruyó, apoyó, consagró y encarriló por el glorioso sendero de la vida honesta y noble que todo ser humano debe seguir para que el futuro del mundo esté encaminado a convertirse en un solo objetivo: prosperidad y porvenir.

Recuerdo con agrado una conversación, hace más de una década, con el gran escritor dominicano Dr. Hans Paúl Wiese Delgado.  En ese momento entró al Salón Anacaona del Hotel Jaragua el Señor Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández Reyna, saludando inmediatamente con mucha estima y camaradería al Dr. Wiese Delgado, quien minutos más tarde le expresó al Dr. Fernández:  "Leonel, déjame presentarte a un joven prometedor con mucho talento y futuro para nuestro país, Victor Hugo Amaro".

El Dr. Fernández al escuchar mi apellido y precisamente acompañado de un nombre que enaltece a quien lo lleve dada la honorabilidad del famoso escritor francés Victor Hugo, preguntó: ¿Victor Hugo Amaro, es usted familia del Dr. Raymundo Amaro Guzmán? Ipso facto, y engrandecido al escuchar el nombre de mi padre, respondí con mucho honra: "Siiiiiiiiiiiiiiiii, Sr. Presidente. Soy hijo del Dr. Amaro".

El Señor Presidente sonrió, me abrazo y exclamó: "Hans, no podemos esperar menos de un joven descendiente del Dr. Raymundo Amaro Guzmán. De tal padre, tal hijo".

Como dice MasterCard, hay cosas que el dinero no puede comprar. Pues confieso a ustedes que ésta es una de ellas. Decía Mahatma Gandi que "al final de la vida las personas honestas son mucho más exitosas".

Así es mis queridos amigos, estos últimos años, el 75% de las ocasiones en que he tenido la necesidad de vestirme de gala, ha sido para reconocimientos a mi padre por la árdua labor que desarrolló a través de los años por implementar en nuestro país la "Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa" y un sin número de proyectos para el bienestar de nuestro país.

Ya la emoción no me deja continuar, porque mis ojos han demostrado lo agradecido que estoy de Dios por haberme enviado al mundo en los brazos de una familia honesta, trabajadora, capaz y comprometida con el desarrollo del país por los siglos de los siglos!!!

Antes de despedirme, quiero recalcar a todos, que el tesoro más valioso que pueden dejar a sus hijos al momento de partir hacia la vida eterna no es ni será jamás fácil de cuantificar, pero si fácil de palpar.  La educación, la disciplina, el compromiso y la actitud que formemos en los nuestros, serán pasadas a nuestras generaciones con valores que perdurarán por toda la eternidad. Ya en el cielo nos sentaremos al lado de nuestro Padre Celestial a contemplar el legado positivo que dejamos a nuestros hijos en la tierra y en ese momento saldrá de nuestro corazón la satisfacción de decir: "Misión Cumplida".

El pasado miércoles 25 de julio, el Instituto Nacional de Administración Pública honró a mi padre con el título de "Padre de la Administración Pública Dominicana" en un acto donde el Lic. Oquendo Medina, Director del INAP, en medio de su discurso dejó entrever la árdua trayectoria de mi padre, traducida en una frase del gran filósofo chino Kwan Tzu:

Si planificas para un año, siembra trigo.
Si planificas para una década, planta árboles.
Si planificas para una vida, educa personas.

Definitivamente, "Honor a quien honor merece". Feliz día a todos los padres enfocados en la felicidad de los suyos.  Porque la felicidad de los suyos generará la paz, la tranquilidad, el porvenir y la prosperidad de nuestro pueblo y el mundo!!!

Por: Victor Hugo Amaro
29 de Julio de 2012