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Jueves, Noviembre 23, 2017
   
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La Familia

La Familia.

La familia es el núcleo de la sociedad, se inicia con la unión del hombre y la mujer en matrimonio y luego la consecución de los hijos.

Es básicamente la asociación de un grupo de personas unidas por vínculos de parentesco, ya sea consanguíneo, es decir, el vínculo que existe entre descendientes de un progenitor común (padre, hijos, nietos, bisnietos, etc.), por afinidad que es el nexo que nace con el matrimonio y las relaciones con los parientes del cónyuge (suegra, nuera, cuñada, etc.) o adopción que viven juntos por un período indefinido de tiempo.

En la actualidad, destaca la familia nuclear o conyugal, la cual está integrada por el padre, la madre y los hijos a diferencia de la familia extendida que incluye los abuelos, suegros, tíos, primos, etc.

La unión familiar asegura a sus integrantes estabilidad emocional, social y económica. Es allí donde se aprende tempranamente a dialogar, a escuchar, a conocer y desarrollar sus derechos y deberes como persona humana y su rol en la sociedad.

Lo fundamental en la familia es el amor, de él y por él nace, se desarrolla, se multiplica y crece. El amor es el alimento fundamental de la familia, sin este colapsa y se destruye. El Papa Juan Pablo II, en su encíclica Familiaris consortio, nos explica el sentido amplio de este concepto en su acápite no 18 nos dice “La familia, fundada y vivificada por el amor, es una comunidad de personas: del hombre y de la mujer esposos, de los padres y de los hijos, de los parientes”. El principio interior, la fuerza permanente y la meta última de tal cometido es el amor: así como sin el amor la familia no es una comunidad de personas, así también sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas. En su encíclica Redemptor homini ( Acápite 45), el Papa Juan Pablo II nos explica que el hombre encuentra su originalidad y aplicación privilegiada precisamente en la familia en cuanto tal: «El hombre no puede vivir sin amor. Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido, si no le es revelado el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en él vivamente».

En resumen, según el Papa Juan Pablo II: ¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!

En tal sentido es preciso y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia.

Funciones de la familia

La familia en la sociedad tiene importantes tareas, que tienen relación directa con la preservación de la vida humana como su desarrollo y bienestar. Las funciones de la familia son:

Función biológica: se satisface el apetito sexual del hombre y la mujer, además de la reproducción humana.

Función educativa: tempranamente se socializa a los niños en cuanto a hábitos, sentimientos, valores, normas, conductas, etc.; las cuales dependerán del nivel de educación de los padres.

Función económica: se satisfacen las necesidades básicas, como el alimento, techo, salud, ropa, medicinas.

Función solidaria: el desarrollo del afecto, amor, ayuda a los demás, sentimiento de cooperación, etc.

Función protectora: proporciona seguridad y cuidados a los niños, la mujer, los inválidos y los ancianos.

La familia es de Dios

Desde el inicio de la humanidad el plan de Dios ha sido que " el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". El hombre y la mujer -- unidos en su propia familia  tienen el don maravilloso de la procreación de los hijos; tienen el poder creativo de tener hijos, hechos a la imagen de Dios como también a la imagen de sus padres. A través de los siglos este plan divino ha producido muchísimas bendiciones para la humanidad.

El Papa Juan Pablo II  nos dice:  “Queridos por Dios con la misma creación, matrimonio y familia están internamente ordenados a realizarse en Cristo y tienen necesidad de su gracia para ser curados de las heridas del pecado y ser devueltos «a su principio», es decir, al conocimiento pleno y a la realización integral del designio de Dios”.

 Las familias cristianas dan una contribución particular a la causa misionera de la Iglesia, cultivando la vocación misionera en sus propios hijos e hijas y, de manera más general, con una obra educadora que prepare a sus hijos, desde la juventud «para conocer el amor de Dios hacia todos los hombres» .

Rol de los integrantes de la familia.

El Rol básico de la familia es de proveer la satisfacción de las necesidades elementales del ser humano, las cuales las podemos clasificar en: Físicas: comida, casa, alimentos, vestidos, medicina, recreación, etc.; y  Emocionales: amor, cariño, protección, ternura, seguridad, respeto.

La misión de la familia es de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa.

Todos los miembros de la familia, cada uno según su propio don, tienen la gracia y la responsabilidad de construir, día a día, la comunión de las personas, haciendo de la familia una «escuela de humanidad más completa y más rica»: es lo que sucede con el cuidado y el amor hacia los pequeños, los enfermos y los ancianos; con el servicio recíproco de todos los días, compartiendo los bienes, alegrías y sufrimientos .

En la Biblia podemos encontrar varios capítulos que explican el papel de cada miembro de la familia para su bienestar y felicidad. Es importante que cada uno de sus integrantes sepa lo que le corresponde, como se explica a continuación.

Rol de la Mujer: Madre y esposa

La madre proporciona el amor, ternura, cuidado, estabilidad emocional  y del hogar.

De la mujer hay que resaltar, ante todo, la igual dignidad y responsabilidad respecto al hombre. Creando al hombre «varón y mujer» ,  Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer, enriqueciéndolos con los derechos inalienables y con las responsabilidades que son propias de la persona humana. Dios manifiesta también de la forma más elevada posible la dignidad de la mujer asumiendo Él mismo la carne humana de María Virgen, que la Iglesia honra como Madre de Dios, llamándola la nueva Eva y proponiéndola como modelo de la mujer redimida.

No hay duda de que la igual dignidad y responsabilidad del hombre y de la mujer justifican plenamente el acceso de la mujer a las funciones públicas. Por otra parte, la verdadera promoción de la mujer exige también que sea claramente reconocido el valor de su función materna y familiar respecto a las demás funciones públicas y a las otras profesiones.

La mujer fue creada por Dios a su imagen y semejanza igual que el hombre, por lo tanto ambos seres tienen la misma importancia ante los ojos de Dios. En el contexto de la biblia se habla de sumisión refiriéndose al respeto de la mujer hacia el hombre. Es decir, la mujer no es una esclava, es una compañera, y esto se debe tener muy en cuenta, ya que la mujer no puede permitir ningún tipo de violencia (sea verbal, emocional o física); acogiéndose a esta sumisión.

La mujer es el alma de la casa, de ella viene el amor, el respeto y la educación de los hijos.

Consejos prácticos para la mujer:

-Dios da a la mujer cualidades femeninas muy especiales para ser esposa, madre y ama de casa.

-Respetar al marido, sin querer ser cabeza de la casa, la mujer es más bien el cuello que conduce la cabeza, la mujer astuta sabe conducir y persuadir a su marido sin enfrentarlo.

-Con cariño, respeto, paciencia y amor se consigue lo que se desea del marido.

-Cree un ambiente acogedor en su hogar. Hay hombres que salen del hogar porque no encuentran nada de felicidad allí. Cuando el marido llega a la casa debe sentirse mejor que en cualquier otro lugar, así cada día anhelara llegar a encontrarse con su esposa e hijos.

-Evite las peleas innecesarias.

-No atosigue sus hijos, edúquelos con amor.

-Trate de mantenerse arreglada para su esposo.

-Preste atención a su pareja, esta es la parte primordial de la familia, si su marido se va, la familia se quiebra.

-Trate de mantener el equilibrio entre madre y esposa.

-Dedique tiempo de calidad a su esposo e hijos.

El Rol del hombre: como esposo y padre.

El padre proporciona la seguridad, el respeto, responsabilidad y estabilidad económica en el hogar.

El hombre es cabeza de la familia, está llamado a vivir su don y su función de esposo y padre, lleva sobre sus hombros la responsabilidad de proveer lo que se necesite en el hogar. Aunque hoy en día esta responsabilidad se comparte con la mujer.

El hombre ve en la esposa la realización del designio de Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada», y hace suya la exclamación de Adán, el primer esposo: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne» .

El auténtico amor conyugal supone y exige que el hombre tenga profundo respeto por la igual dignidad de la mujer: «No eres su amo —escribe san Ambrosio— sino su marido; no te ha sido dada como esclava, sino como mujer... Devuélvele sus atenciones hacia ti y sé para con ella agradecido por su amor». El hombre debe vivir con la esposa «un tipo muy especial de amistad personal. Dios hizo la mujer para que el hombre la amara, la valorara y la tuviere como su compañera, formando una familia.

El amor a la esposa madre y el amor a los hijos son para el hombre el camino natural para la comprensión y la realización de su paternidad. Como la experiencia enseña, la ausencia del padre provoca desequilibrios psicológicos y morales, además de dificultades notables en las relaciones familiares, como también, en circunstancias opuestas, la presencia opresiva del padre, especialmente donde todavía vive el fenómeno del «machismo», o sea, la superioridad abusiva de las prerrogativas masculinas que humillan a la mujer e inhiben el desarrollo de sanas relaciones familiares.

Consejos prácticos para el hombre:

-Mostar a su a mujer el amor que le tiene, mediante detalles, palabras de elogio, etc. Tratar de mantener viva esa llama de amor.
-Respetarla y cuidarla de todo peligro.
-Proveer para ella y sus hijos lo necesario para sus necesidades básicas.
-Ser delicado y amoroso con su esposa.
-Paternidad responsable, no abandonar los hijos.
-Ayudarle con la crianza y disciplina de los hijos sin quitarle autoridad frente a los mismos.
-No abusar de ella ni física y verbalmente.
-Dedicar tiempo de calidad para su pareja y sus hijos.

El Rol de los hijos

Los hijos son parte fundamental en el matrimonio, estos son la realización del hombre y la mujer. Los hijos son el fruto de la unión perfecta del hombre y la mujer. Son un don que Dios nos da para administrarlo aquí en la tierra.

Los hijos son la alegría del hogar, la representación del amor, la realización de la paternidad y maternidad. Al hacerse padres, los esposos reciben de Dios el don de una nueva responsabilidad. Su amor paterno está llamado a ser para los hijos el signo visible del mismo amor de Dios, «del que proviene toda paternidad en el cielo y en la tierra» .

Los hijos a su vez son dones que Dios da los padres para administrarlos, por tanto, estos deben profesar respeto y amor hacia sus progenitores. No son propiedad de los padres, por el contrario representan un don que Dios nos da para educarlos, formarlos y guiarlos por el camino del bien. 

A los hijos dice en Efesios 6:1-3: "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el cuarto mandamiento; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra" Dios estableció la autoridad de los padres en los hijos, por lo que su Plan es que los hijos sean obedientes a los padres, y que los padres a su vez no desesperen a sus hijos queriendo hacer de ellos seres totalmente perfectos.